Registro de marca o nombre comercial: ¿qué conviene más a tu empresa?

Registre de marca o nom comercial: què convé més a la teva empresa?

Cuando una empresa comienza su actividad, una de las primeras decisiones que debe tomar es cómo proteger su identidad corporativa. Muchas registran su nombre comercial, pero olvidan un aspecto fundamental: la protección de la marca. Aunque suelen confundirse, marca y nombre comercial son conceptos diferentes, con efectos jurídicos y económicos distintos.

El nombre comercial identifica a la empresa que actúa en el mercado, mientras que la marca distingue los productos o servicios que ofrece. Una misma empresa puede tener varias marcas registradas, cada una asociada a una línea de negocio o producto.

Registrar un nombre comercial no protege automáticamente la marca ni impide que otra empresa use un signo similar. Para obtener esa exclusividad es necesario registrar la marca ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) o, si se busca protección en toda la Unión Europea, ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE (EUIPO).

Los beneficios de registrar una marca son numerosos. En primer lugar, otorga derechos exclusivos de uso, lo que permite impedir que terceros utilicen signos idénticos o similares que puedan generar confusión en el consumidor. Además, el titular de la marca puede licenciarla, cederla o incluso franquiciarla, convirtiéndola en un activo valioso y tangible dentro del patrimonio empresarial. También es un elemento clave para obtener financiación, inversiones o subvenciones europeas, como las ayudas SME Fund, destinadas a la protección de la propiedad industrial para pequeñas y medianas empresas.

Registrar una marca no es un trámite complejo, pero sí requiere una estrategia previa. Antes de presentar la solicitud, es fundamental realizar una búsqueda de viabilidad para asegurarse de que no existen marcas similares registradas, tanto a nivel nacional como europeo. La OEPM y la EUIPO ofrecen bases de datos públicas que permiten verificar esta información, pero es recomendable contar con un asesor especializado para interpretar los resultados y evitar posibles oposiciones.

Una vez registrada, la marca tiene una vigencia de 10 años, renovable indefinidamente. No obstante, si no se utiliza de manera efectiva durante cinco años consecutivos, puede perder su protección por falta de uso. Por ello, es importante mantener una estrategia activa de marca y comercialización que demuestre que la marca está presente en el mercado.

La protección internacional es otro aspecto que a menudo genera dudas. Si una empresa tiene previsto operar fuera de España, puede ampliar la protección de su marca mediante el Sistema de Madrid, gestionado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), que permite solicitar el registro en más de 100 países mediante un único procedimiento. Esta opción es especialmente interesante para empresas exportadoras o con presencia en el comercio electrónico.

Más allá de los beneficios legales, el registro de la marca tiene un valor estratégico: refuerza la credibilidad, la reputación y la diferenciación en el mercado. En un entorno donde la competencia es cada vez mayor, la identidad visual y verbal de una empresa se convierte en un elemento esencial para transmitir confianza y profesionalidad. Las marcas reconocidas generan fidelidad, facilitan la comunicación y ayudan a consolidar la imagen corporativa.

En definitiva, proteger la marca es proteger el futuro del negocio. Tanto si se trata de una pequeña empresa como de una organización consolidada, registrar la marca ofrece seguridad jurídica, valor añadido y tranquilidad ante posibles conflictos. Cuanto antes se realice este paso, más fácil será defenderla y construir sobre una base sólida la identidad del proyecto empresarial.

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